Desde salidas normales de Sabados y Domingos, hasta salidas nocturnas a la luz de la luna y terminando por excursiones de 4 o 5 dias .
Fueron otros tiempos para recordar. Mi caballo se llamaba Cargol, ya tenia sus aņos, pero este era legal y muy sabio.
Nuestras salidas nos hacian olvidar los problemas y volviamos a cargar las pilas.
Todo esto si lo apaņabamos con una buena comida el dia era completo.